Si me quieres entera, quiéreme a cachos también.

Si me quieres, quiéreme entera, decía Maria Loynaz
y con mucha pena y cabizbaja
recogí mis pedazos y los volví a armar

Me vi de pronto enredada con su propio orden
¿En qué parte iba esta cabeza?
¿En qué sito pongo el dedo gordo?
Parecía tonto olvidar la estructura de mi cuerpo
Pero llevaba tanto tiempo desarmado
que no habían ni señas de su último ensamblado

¡Lo haré a mi manera! Pensé
Y puse la cabeza donde iban los pies

Pronto me canse de caminar al revés
Y me vi en la necesidad de aunar mi cuerpo otra vez

Con el corazón en el estómago
y en los hombros par de brazos cortos
Recorrí el mundo un tiempo
decidiendo contra el viento
el rumbo de mis pies violentos

Pero mi cuerpo aún quejoso
pedía un reordenamiento forzoso

Entonces me detuve a observar
y poco a poco , aprendí a mirar
pedazo a pedazo
dedo a dedo
y pelo a pelo
me fui descubriendo

No era como yo creía y tampoco era como me recordaba


Entonces puse los pies en su lugar, pegados al piso
Y los brazos largos largos para abrazar sin escatimar
Y puse el corazón en mi pecho calientito
Y lo conecte a mi cabeza para pensar bonito

Desde aquel día camine tranquila
aún sin saber qué rumbo tendría
y lleve conmigo mi manual de ensamblado
por si algún terreno enemigo
con sus rocas y precipicios
dejase mi cuerpo manso
nuevamente en cachos



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